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Cuento en canario – Caperucita Roja

Sábado, 3 de Junio de 2006 iseron Dejar un comentario Ir a comentarios

Caperucita Roja ¿Han leído alguna vez un cuento tradicional como el de Caperucita Roja en Canario?

Caperucita Roja es una fábula que se transmitía de forma oral en parte de Europa. Charles Perrault, en 1697, fue el primero que la recogió y la incluyó en un volumen de cuentos. En 1812, los hermanos Grimm retomaron la historia y escribieron una nueva versión.

Ahora existe la gran versión en Canario que puedes descargarte y leer justo aquí debajo. ¡Disfrútalo!


Autor: Llegó a mis manos a través de un amigo… desconozco el autor del documento.

UN CUENTO EN CANARIO (para que digan que en Canarias no tenemos Lengua propia)

Pues bien, el cuento se titula Caperucita Roja y comienza así:

Érase una vez un guayabillo de niña llamada Caperucita Roja, zafada, más ensayada que una
escopeta y con mucho tino para hablar, que nunca se metía en rebotallos ni rifirrafes, que no era
faltona e iba arregladita como un tollo compuesto pues no le gustaba afrentar a su madre vistiendo
desaliñada
Deseaba visitar a su abuela que estaba viejita, que vivía en el bosque y a quien ya se le estaba
yendo el baifo, y antes de que la espichara quería llevarle una cereta con unos pocos de tunos
indios, una lecherita de beletén y una taleguita de gofio misturado, o sea, de trigo y millo que tanto
le agradaba a la anciana señora.
Así es que arrancando la penca, la niña se adentró en el bosque con el ombligo encogío, pues sabía
que el totorata del lobo, confianzudo y de mal tabefe, la acechaba para trincarla y comérsela de
enyesque acompañado de una pella de gofio y plátano, dos jareas de vieja, un lebrillo de carajacas,
papitas arrugadas con mojo encarnado y una botella de agua de San Roque con gas.
El lobo era un palanquín de aspecto revejío, flaco como una verguilla y un pejiguera siempre
dispuesto a jeringar. Así es que en cuando vio a Caperucita se puso a dar esperrios como un
mataperro para asustarla, pero Caperucita, enroñada y con su pachorra de siempre, ante aquel
cloquío lo miró de refilón y sin levantarle elgallo le dijo que el que iba a cobrar iba a ser él, que a
ella nadie le cogía la camella……,haciéndole fos y continuando su camino sin atorrarse, lo que dejó
al laja del lobo margullando en saliva y rezongando de amulamiento por no poder comérsela y
empajarse.
El lobo, rascado y de mala tiempla, seacercó al barranco a refrescarse el totiso y el gaznate por no
tener cerca un cafetín para echarse un pizco ron, y allí, sentado sobre una piedra, pegó la hebra
consigo mismo mientras se comía las uñas hasta las raspas y con el pensamiento trataba a
Caperucita de risquera, echona, cocorioco, erizo cachero, trasmallo rabo de perinquén y no sé
cuántos adjetivos a cual más peyorativo.
Caía un chipi-chipi y el lobo emborregado, agoniado y con la matraquilla de querer comérsela,
corrió desesperado a casa de la abuelita a donde llegó todo entripado y renqueando de tanto correr
Como era un poco tabaiba, aunque farol y malo como un aguaviva, estornudó cerca de la ventana,
con lo cual al oírlo, abuela y nieta, que le escarmenaba el pelo a aquella, cogieron sendos teniques
para darle un macanazo y acabar con el guineo ya que no podían verlo ni en pintura y que así se
fuera escaldado de una vez por todas
Los teniques salieron como voladores rabúos por la ventana yendo a caer con geito sobre el
zarandajo del lobo que, escarranchado en el suelo, se comía una embozada de fresas para matar el
hambre
Como un sanaca, enchapado de vergüenza y doblado como una alcayata salió de allí con pronta
retirada, mientras Caperucita y su abuelita, (quien se había olvidado que estaba con la quilla en el
marisco y ya para la gueldera) se comieron un cucurucho de helado y roscas de azúcar mientras
llenaban la habitación de sopladeras de colores con belingo incluido
P.D ¿Entenderán este cuento los peninsulares? Seguramente no, pero al menos los canarion
leyéndolo lo pasarán debuten.

 

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