Gratamente volví a ver la limpieza relucir tras la queja. Me quedé encantado para escribir de nuevo otro mensaje de agradecimiento, que además quería titular “Gracias pero…”
La idea era pedir que se hicieran las cosas bien desde el principio, y que no hace falta que nadie se queje para saber que poner un contenedor sucio da mal aspecto, da igual el barrio donde se ponga, es así y punto. Y el “pero…” iba por ese camino, del tipo ¿hace falta tener que hacer una queja pública para ello?
Sin embargo, me he retrasado en el comentario porque estoy de oposiciones, y la verdad, lo primero es lo primero ¿no?
Lo más simpático es que al verlo todo limpio me quedé sorprendidísimo, pero esa ilusión se fue al traste cuando fui a tirar mis botellitas de plástico en dicho contenedor.
Atención… ¿qué diferencia hay entre el contenedor señalado en la foto con la flecha roja y el que está totalmente sucio en la siguiente foto?


¡Exácto! Simplemente que le dieron la vuelta, ya que haciéndolo así no está el vecino toca narices que protesta ya que desde su casa no lo ve.
De todas maneras, ahora queda que un siglo de estos hagan algo bonito en la rotonda, vamos, por pedir algo verde en la zona.
